El aumento del número de robots industriales es una tendencia global.
Los datos del informe de la Federación Internacional de Robótica (IFR) confirman que a finales de 2020 ya había más de 3 millones de robots industriales en funcionamiento en el mundo. Esto representa un aumento de más del doble con respecto al nivel de 2014, lo que significa que en siete años el número de estos dispositivos superó el umbral de crecimiento del doble. Esta tendencia no es casual: la inversión en automatización está creciendo en todo el mundo, especialmente en los países con una alta densidad industrial. Este aumento se refiere tanto a robots móviles, como a robots estacionarios utilizados en la producción, la logística y el montaje.
La importancia de este crecimiento no se limita solo a la eficiencia productiva.También está cambiando la estructura del mercado laboral: la robótica se está convirtiendo en un fuerte factor de transformación profesional. Las investigaciones realizadas entre 7000 empleados en siete países muestran que una parte significativa de ellos cree que la automatización puede abrir el camino a mayores cualificaciones y nuevos puestos de trabajo. Esta no es solo una visión optimista, sino una necesidad real que los gobiernos y las empresas deben satisfacer.
La automatización como una oportunidad para el desarrollo profesional.
Imagen ampliadaCerrar ampliaciónImagen anteriorSegún Junji Tsuda, presidente de la IFR, la automatización de los procesos -incluida la robótica y la RPA-robotization process automation)
En este contexto, Singapur destaca como líder en innovación social. Desde enero de 2016, todos los ciudadanos mayores de 25 años reciben un crédito para formación por valor de 345 dólares singapurenses, que pueden gastar en cursos ofrecidos por 500 proveedores acreditados, desde universidades hasta plataformas MOOC. Este país está creando "mapas de transformación sectorial" que ayudan a los empleados a planificar su desarrollo profesional en consulta con los empleadores. Este es un ejemplo de cómo un gobierno puede apoyar la transformación tecnológica sin excluir a las personas.
¿Qué significa esto para el futuro del trabajo y las inversiones?
El aumento del número de robots industriales hasta 2020 no es solo una estadística, sino una señal para las empresas, los gobiernos y las instituciones educativas. La automatización no sustituye a los empleados, sino que cambia su función. Los empleados necesitan nuevas habilidades: programación, manejo de sistemas de IA, análisis de datos, gestión de robots. Sin las herramientas de formación adecuadas, el riesgo de perder el empleo aumenta, especialmente entre las personas con menos cualificaciones.
Para las empresas, la inversión en robótica no se trata solo de costes y eficiencia, sino también de construir una fuerza laboral flexible y orientada al futuro. El aumento del número de robots demuestra que la tecnología avanza más rápido que los sistemas educativos, por lo que son necesarias asociaciones entre el sector privado y el público. Iniciativas como SkillsFuture en Singapur podrían servir de modelo para otros países que deseen equilibrar el progreso tecnológico con la seguridad social.
Este aumento del número de robots industriales no es solo un resultado del avance tecnológico, sino también un desafío para los sistemas educativos y las políticas sociales. El aumento de la automatización exige cambios en el enfoque de la educación: desde un modelo escolar basado en la obtención única de cualificaciones, hacia la adquisición continua de nuevas habilidades a lo largo de toda la vida. Las investigaciones de la IFR muestran que, sin inversiones adecuadas en educación y formación, el riesgo de exclusión de los trabajadores del mercado laboral aumenta especialmente entre las personas con menores cualificaciones o que trabajan en sectores susceptibles a la automatización.
Por lo tanto, es fundamental crear sistemas de formación flexibles que permitan una rápida adaptación a las cambiantes necesidades del mercado. El ejemplo de Singapur, con su iniciativa SkillsFuture y sus mapas de transformación sectorial, demuestra que los Estados pueden actuar como socios activos en este proceso, apoyando a los trabajadores en la transición hacia nuevos puestos de trabajo. Este enfoque no solo previene las desigualdades, sino que también aumenta la competitividad de la economía nacional. En el futuro, el éxito de las empresas y los países dependerá no solo del número de robots instalados, sino de cómo utilicen



